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Podemos observar la acequia con la que se encauzaba el agua para que bajase a presión en los días de molienda en el molinos

Acequiamolinos [+]

Puerta Iglesia

Puerta Iglesia [+]

Calzada que se encuentra en la Ruta de los Molinos, utilizada en tiempo por los Molineros de la localidad

Calzada [+]

Vista de uno de los molinos que se encuentran en la Ruta

Molino Ruta [+]

Escudo Batalla

Escudo Batalla [+]

Plano Batalla

Plano Batalla [+]


Historia de Arroyomolinos

El pueblo de Arroyomolinos, fué fundado entorno al año 1228 por orden del rey Alfonso IX. Esto, no quiere decir que en periodos anteriores los campos que hoy en día rodean Arroyomolinos no estuvieran ocupados por otros pobladores.

Los primeros asentamientos de poblaciones en la zona de Arroyomolinos, posiblemente daten del periodo Neolítico. Nos hace pensar esto, la aparición de algunos restos como son puntas de silex y lo que se creen que son restos megalíticos existentes en un paraje denominado El Cerro de la Horca.

Es ya en La Edad de los Metales, cuando los restos de asentamientos son más importantes. Dichos restos, los conforman dos Castros situados en la Morra del Pajar y en la Herrumbrosa (Foto de la Izquierda). Además, la cercanía de dos Rutas Comerciales tan importantes como fueron la Ruta de la Plata y la Vía de Medellín-Cáceres (Ambas de origen Tartésico), nos hace pensar en el continuo tránsito y contactos comerciales con pueblos como los Fenicios e Indoeuropeos.
Con la llegada de los romanos, los restos arqueológicos aumentan y su hábitat disperso hace que por diversos parajes de la zona aparezcan huellas de su estancia.

Restos de Villas y numerosas aras y cipos así lo atestiguan. Los vestigios más importantes los encontramos en el emplazamiento conocido como Santa Marina, que fue una antigua ermita cristiana. Esta, en sus orígenes se piensa fuera una importante villa romana. También existió una construcción de tipo militar en la finca Los Castillejos, lugar donde se sitúan los restos de un Castillo (Castellum).

Pero quizá, donde mejor se pueda contemplar la mano de Roma, es en el Arroyo de los Molinos, pues algunos de los molinos que le dan nombre a dicho arroyo y también a la población son de origen romano. De los pueblos Visigodos lo que más podemos destacar es la cercanía de la hermosa Basílica alcuesqueña de Santa Lucía del Trampal. Esta, está considerada como uno de los más bellos y mejor conservados exponentes de la arquitectura visigoda en Extremadura y en toda la Península Ibérica.

El paso de los pueblos árabes supuso una época de convivencia cultural y étnica en España. Esta convivencia también se dio en Arroyomolinos, pues Judíos, Mozárabes y Cristianos habitaron sus casas en este periodo. La existencia de la Calle Judería así nos lo demuestra.

Como vestigios arquitectónicos, nos encontramos con que muchos de los molinos son de origen árabe, cosa que no es nada de extrañar conociendo la habilidad de esta cultura para aprovechar los recursos hidráulicos. Por este motivo es fácil deducir que el sistema de acequias y charcas utilizado, fuera de su invención. De este modo, lograron que con la misma agua pudieran moler varias de estas aceñas.

Otros restos que nos quedan de su paso, es un sistema defensivo basado en pequeñas torres situadas en puntos estratégicos. Las dos más conocidas son la de Mudalpelo (finca La Jarilla) y la de Morrillas Madruga(Herrumbrosa).(Al fondo se puede apreciar la Morra de Mudalpelo).

Como reseñamos al principio, Arroyomolinos, fue fundada aproximadamente por el año 1228, por orden del Rey don Alfonso IX de León. La tarea de la fundación fue requerida a don Rodrigo Iñiguez, Comendador de Montánchez.

Aunque no existen antecedentes históricos sobre la procedencia de los primeros pobladores, se sabe por vestigios encontrados, que fueron gallegos y asturianos.
En el año 1236 con la repartición de términos efectuada por la Orden de Santiago, fue Villa de Montánchez, hasta la época de Mendizábal (1833), en la que se dividió Extremadura en sus dos provincias.

Arroyomolinos como Villa Santiaguista, conserva un buen número de escudos de esta época, algunos de ellos se encuentran muy bien conservados.(foto: Escudo de la Calle Real).

También de este periodo de las Ordenes y como símbolo de la conquista, es la impresionante Cruz de San Martín. Tiene una altura de siete metros con un tronco octogonal asentado sobre cuatro peldaños de piedra, pudiéndose observar en ella varios escudos de diferentes órdenes religiosas. Por el año 1498 la localidad, contaba ya con 180 vecinos.

El monumento más importante, es la Iglesia de Nuestra Señora de la Consolación, clasificada de finales del S. XV o principios del XVI. Dicha construcción está considerada como una de las joyas más importantes de la Diócesis de Coria-Cáceres. En ella destacan; su portada, con elementos góticos y renacentistas, un púlpito de cantería de estilo plateresco profusamente ornamentado y lo que más llama la atención; su torre. De forma cuadrada y líneas esbeltas, está sustentada por cuatro pilares cerrados en una bella bóveda, permitiendo con este recurso arquitectónico, que por debajo de ella pase una calle con todo su transito habitual.

En su interior junto a sus retablos barrocos ricamente decorados , varias imágenes y un bello sepulcro recientemente descubierto, podemos encontrar una importante tabla de la escuela Hispano-Flamenca conocida como "La Virgen de la Leche".
En torno al XVI también llegaron a existir hasta seis ermitas de las cuales hoy en día solo existe como tal la de San Sebastián.

Con el descubrimiento de América y debida a la mala situación económica de la época debido principalmente a la propiedad latifundista de la tierra, muchos vecinos de Arroyomolinos, se vieron obligados a emigrar al nuevo continente.
No es hasta el 28 de Octubre de 1811, cuando se produce el acontecimiento histórico más importante de Arroyomolinos y por el que es conocido incluso fuera de nuestras fronteras.

Era por estas fechas, cuando el pueblo español luchaba contra las tropas invasoras de Napoleón en nuestra famosa y trágica Guerra de la Independencia.
En Extremadura, junto con la Batalla de la Albuera, fue en nuestro pueblo, donde se produjo una de las mas importantes victorias sobre el ejercito francés.

La batalla que aquí tuvo lugar fue conocida como La Batalla del Arroyo de los Molinos y también como la Sorpresa de Arroyomolinos. En ella, un ejercito aliado anglo-hispano-portugués, bajo las ordenes del General Hill, derrotó a las tropas francesas del General Girard.

No es hasta sesentaisiete años después de la Batalla, en el año 1878, cuando se vuelve a producir un acontecimiento de notable relevancia en nuestra historia. Este acontecimiento, lo supone el nacimiento del "molinero" más ilustre que ha dado esta villa Don Francisco Cándido Pereira Bote (VER BIOGRAFÍA). Este notable hombre, fue el fundador del Instituto-Pedagógico para niños, niñas y jóvenes retrasados mentales, psicopáticos o difíciles, primera institución española dedicada a este fin. Junto a esta labor, llevó a cabo otras muchas pero siempre relacionadas a la Pedagogía de niños y jóvenes con retraso; su gran pasión.

La Batalla de Arroyomolinos

De entre las varias versiones existentes sobre este acontecimiento, la que aquí ofrecemos, supone la visión que tuvo el ejercito aliado portugués y más concretamente el Batallón de Cazadores Nº 6. Este Batallón, fue partícipe directo en esta Batalla Sorpresa de Arroyomolinos.

“En el mes de Septiembre se reiniciaba la lucha, entablándose los combates de Bodón a 25 (de Septiembre). De Alfayates a 27, la Batalla de Arroyomolinos a 28 de Octubre y la de Mérida a 31 de Diciembre. Está el Batallón de Cazadores Nº 6 acantonado en Castelo de Vide y a 29 en Nave.

En la segunda mitad del año 1811, la situación en Extremadura era de espera y de mutua observación. Los franceses tenían que abastecer y defender Badajoz, mantener las comunicaciones con Madrid por Trujillo y procurar los abastecimientos de una región devastada por tres ejércitos en constante movimiento. Era indispensable para la estrategia francesa, mantener a Druet y su 5º Cuerpo de Ejercito en aquella zona, para garantizar la unión con Sevilla por la Sierra Morena.

De este modo podían proteger la ruta de convoyes mensajeros a Badajoz, observar las fuerzas de Hill y oponerse a las acciones de Morillo que se mostraban cada vez más audaces y numerosas.

Esos convoyes de abastecimiento conseguían generalmente llegar sin problema a su destino, dado que los aliados no los intentaban interceptar de un modo sistemático y eficaz. No lo hacían por incapacidad, sino para no alejarse demasiado de sus cuarteles.

En ese campo las guerrillas desempeñaron un papel fundamental perturbando constantemente los reabastecimientos, pues se beneficiaban de la cobertura dada por el ejercito de Castaños, instalado a lo largo de la frontera portuguesa.
El ejercito aliado se separó después de la batalla de la Albuera. Las divisiones de Blake y Ballesteros se desplazaron para Andalucía. Con posterioridad intentaron algunas ofensivas contra Badajoz, desistiendo en ocasiones de asediar la plaza. El cerco de Badajoz se reveló poco eficaz y por esa razón se resolvió atrasar su conquista.

A finales de Junio, Marmont, sucesor de Massena, después de dejar Ciudad Rodrigo bien segura, se desplazó al sur pasando por Baños, Plasencia, Mérida y Medellín.
El ejercito francés, recelaba verse envuelto simultáneamente por el grueso de las tropas del 5º Ejercito bajo el mando de D. Pedro Gerén, ayudado por las guerrillas de D. Pablo Morillo.

Las fuerzas de Castaños ocupaban las zonas de Alburquerque hasta Alcántara. Las del General Hill, se encontraban en la región situada entre Portalegre, Vila Viçosa y Extremos.

Los franceses detentaban las plazas de Plasencia, Mérida, Medellín, Zafra, Llerena, Trujillo y otras menos importantes.

En resumen, puede afirmarse que relativamente a la Extremadura (española), la mayor parte del territorio estaba en manos de los franceses, excepto algunas plazas fronterizas. Con todo, este dominio era relativo y poco seguro, pues las constantes acciones de guerrilla de Morillo, los obligaba a moverse continuamente.
Además de eso, la proximidad del 5º Ejercito español y la división de Hill, los forzaba a una continua vigilancia.

El responsable de las fuerzas francesas en esa provincia –Drouet- se desplazó para el Oeste, teniendo en vista garantizar el socorro y la seguridad de Ciudad Rodrigo.
Se entablaron diversas escaramuzas en las cuales, las fuerzas de Castaños no se emplearon (según el plan establecido con Wellington) para no dar a conocer al enemigo sus efectivos.

Cuando Drouet se alejó para Zafra, ordenó al General Girard, que con sus fuerzas se dirigiesen a Cáceres para consolidar la zona, dispersar las fuerzas de Castaños e impedir su reorganización.

En el día 11 de Octubre, la columna francesa de Girard iniciaba su marcha rumbo a Cáceres. El Conde Penne Villemur, comandante de las fuerzas españolas allí estacionadas, al tener conocimiento de que los franceses dejaban Mérida con 5000 hombres, se retiró para Salorino partiendo a media noche del día 12.
Es probable, que los franceses no tuviesen informaciones correctas a cerca de los efectivos de las fuerzas aliadas dado que pretendían rodearles por el Norte, entrando en Portugal por Brozas.

Villemur se retiró como se afirmó, de modo que permitió al enemigo observar y evaluar sus fuerzas. Este acto no constituía un error estratégico, pero fue, eso sí, una manera de atraer a Girard a una emboscada.
Hubo un breve encuentro entre algunas tropas de las dos fuerzas, debiendo las fuerzas españolas que retirarse disciplinadamente.
Teniendo el camino libre, Girard ocupó Cáceres donde se estableció, enviando luego destacamentos a Brozas, Arroyo del Puerco (actualmente Arroyo de la Luz), Casar de Cáceres y otros puntos periféricos.

Al estar considerablemente alejadas las fuerzas de Drouet (Zafra) y las de Girard (Cáceres), hizo que los aliados con ayuda de las tropas españolas emprendieran una maniobra ofensiva que sorprendió a los enemigos.
Wellington, autorizó al General Hill a actuar, teniendo este concentrado de inmediato a las fuerzas que iría a utilizar. En el día 23 de Octubre de 1811 en la ciudad de Alburquerque, Hill reunió sus tropas, a las cuales se unieron al día siguiente en Aliseda; las fuerzas del Brigadier Girón, las guerrillas de Morillo, los Caballeros de Penne Villemour, y la pequeña hueste de Jonh Downie.
En el lado enemigo, Girard ignorando todas estas actividades, procedía a la recolección de víveres y fondos en la zona de Cáceres, manifestando bastante prisa en efectuar esta misión.

La columna aliada inició su progresión el propio día 24, produciéndose ese mismo día un corto combate entre la caballería española y la francesa, obligando a abandonar Arroyo del Puerco y dirigirse a Malpartida.

En el día 26 todos los destacamentos avanzados franceses se retiran para Cáceres pues Girard se da cuenta finalmente de que las fuerzas aliadas eran de tener en cuenta. Por esa razón decidió retirarse y unirse al grueso de su ejercito cuanto antes.

La retirada se inició con toda la División dirigiéndose a Torremocha, soportando un temporal inapacible de lluvia y viento que se mantendría en el transcurrir de las restantes operaciones.

Beneficiándose de las condiciones atmosféricas propicias y usando una gran rapidez en la maniobra, la retirada proporcionó a Girard romper el contacto con el enemigo. Entretanto las fuerzas de Hill y de Girón emprendieron por separado una persecución incansable, siendo ayudados por naturales de la región en la tentativa de localizar al enemigo.

Girón llegó a Cáceres en la mañana del día 27 y teniendo localizado al enemigo, siguió por la carretera de Mérida hasta instalarse en Alcuescar.

Hill, que pernoctaba en Malpartida esperando así interceptar a Girard en su marcha, tomó un camino pasando por Aldea del Cano y Casas de Don Antonio, reuniéndose con Girón en Alcuescar. Girard ignorando esta persecución de que era objeto, dejó Torremocha y pasando por Albalá, llegó a Arroyomolinos; donde se detuvo. Durante el desenvolvimiento de las operaciones, los aliados iban recogiendo informaciones relativas a la situación de las fuerzas francesas estando, de ese modo, en la posibilidad de un importante triunfo. Habiendo sido localizado y sabiéndose que el enemigo iba a descansar en Arroyomolinos, los aliados repartieron entre si las diferentes misiones y prepararon el ataque para el día siguiente(28).

Hill decidió entonces atacar Arroyomolinos situado a la distancia de una legua de Alcuescar, combinando las direcciones del ataque de tal forma que Girard no tuviese opciones de fuga. El plan se asentaba sobre todo en el efecto sorpresa para lo que se tornó necesario tomar las debidas precauciones. En la noche del 27, después de reunir el destacamento, se inició la marcha rumbo a Arroyomolinos.
La columna formada por Anglo-Hispano-Portugueses, se dirigió frontalmente hacia el objetivo, tomando como lugar de progresión un camino directo que unía los dos pueblos.

Otra columna, constituida por la Caballería española en un flanco y la inglesa en el otro, se dirigieron hacia el flanco derecho con la misión de cortar la retirada al enemigo por el lado Este (para Almoharín, Miajadas y para Medellín). La columna de Morillo, con los Dragones ingleses, asegurarían el flanco izquierdo para cortar la posible retirada enemiga por la carretera de Alcuescar a Trujillo. A las 7 horas de la mañana se concentraron todas las columnas en la depresión del río Aljucén sin ser detectadas por los franceses. Cubiertos por unos barrancos al Este del río se tomaron las últimas disposiciones y los jefes aliados daban sus ordenes finales.

Plano Inglés de La Batalla

En el lado francés , ignorando la inminencia del ataque, la preocupación de Girard incidía en alcanzar el grueso de su ejercito lo más rápidamente posible. Decidió así, partir para el Sur en aquel mismo día.

A las 4 de la mañana envió a Remond con una Brigada por la carretera de Medellín (hecho que pasó desapercibido para los aliados) asegurando así la vanguardia francesa pero privándose de una importante fracción de su División.

Girard se encontraba planeando la marcha con el grueso de sus tropas cuando se oyeron los primeros disparos. En ese mismo momento Girard no se apercibió de la gravedad del ataque.
Pensando que se trataba de escaramuzas entre sus fuerzas avanzadas y los guerrilleros, ordenó la partida acelerada de las tropas bajo su mando.
Esta decisión fue fatal para los franceses pues fueron sorprendidos y atacados de flanco por los aliados.

Sin embargo, la entrada en acción de la artillería deshizo cualquier duda de Girard, que finalmente se dio cuenta de la gravedad del ataque.

Todavía, la mayoría de la infantería francesa, estaba en las calles de la aldea aguardando para formar en orden de marcha y con los caballos de la retaguardia parados o atados a los árboles, cuando se vieron atacados de tres lados.
La reorganización se vio extremadamente dificultada por la niebla y por el viento que por otro lado, facilitaban la aproximación y acción de las tropas aliadas que envestían con gran rapidez y decisión.

Ante tal situación los franceses resistían como podían, formando en cuadrado que la artillería aliada desorganizaba y la caballería impedía reorganizar.
Los regimientos ingleses de la columna del centro aliada, perseguían a los franceses dispersos, mientras los restantes procuraban cortarles la retirada.
La columna de la derecha aliada, a su vez, cortaba la retirada por la zona Sur de la sierra y otras salidas, capturando a quienes pretendían huir. Viéndose perdido, Girard consiguió reunir 600 hombres, retirándose por la carretera de Trujillo. La columna aliada del ala izquierda, después de desorganizar y dispersar a la caballería francesa, se aproximó rápidamente a las fuerzas de Girard.

Este, teniendo agotados todos los medios de defensa posibles, decidió escaparse a cubierto de una espesa niebla por las escarpadas laderas de la Sierra de Montánchez.

En su persecución salieron de inmediato las fuerzas de Morillo con el Batallón de la Victoria y la Legión Extremeña, un batallón inglés y el Batallón de Caçadores Nº 6. Rodearon las sierras por el Sur siguiendo la carretera de Trujillo, mientras otras fuerzas iniciaban la persecución por la parte central de las montañas. Esta, termino en las proximidades de la aldea de Santa Ana, debido al enorme cansancio de las tropas aliadas y por los efectos de la intemperie.

Libre de sus perseguidores, Girard se dirigió sucesivamente a Ibahernando, Zorita y atravesó el Guadiana en Orellana la Vieja. Después de esta retirada fue a reunirse con Remond y Druet, contando en esa ocasión con apenas 400 hombres de su división de los 3500 que había dispuesto. Solo estos 400 pudieron escapar del cautiverio o la muerte.

Fueron hechos más de 1400 prisioneros entre los cuales se encontraba el Príncipe Duque de Aremberg, el General de Brigada Brun, el jefe del Estado Mayor Ydry, dos Mayores, treinta Oficiales y muchos Sargentos.

Además cayeron en poder de los aliados, dos cañones, un obús, seis carros intactos de municiones, varias banderas y gran número de escopetas, diversos depósitos de géneros, sables, mochilas, caballos y todo el bagaje y equipamiento de la División. Varios carros con víveres y una contribución de la comarca de Cáceres recibida por Girard de manos del Alcalde cacereño, fueron igualmente capturados.

Los aliados sufrieron 70 bajas, algunos oficiales y el Teniente austriaco Strenowitz.
Después del combate las fuerzas de Hill y los españoles regresaron a sus acuartelamientos, descansando durante algunos días.

Cuando las noticias del combate se esparcieron, Druet ocupó de nuevo Cáceres. Fue atravesando el Tajo por Almaraz continuando hasta Trujillo, mientras dos grandes convoyes entraban en Badajoz. La moral de las tropas francesas sin embargo quedó seriamente tocada, produciéndose agitaciones entre las fuerzas polacas establecidas en Ronquillo e insubordinaciones colectivas en el 5º Cuerpo del Ejercito. Morillo y Hill colaborando nuevamente obligaron a los franceses a evacuar Mérida apoderándose de grandes cantidades de géneros. Drouet, tuvo así que retirarse definitivamente.

En Enero de 1812, la mayor parte de la provincia de Cáceres y una importante de la de Badajoz fueron liberadas de los invasores.
La acción de Arroyomolinos fue la primera de una serie de victorias que acontecieron en la zona del 5º Ejercito, cuña central que hizo posibles las operaciones decisivas que a ella siguieron: las conquistas de Ciudad Rodrigo (19-Enero-1812) y de Badajoz(7-Abril-1812), acabando a la vez con la resistencia de las tropas Napoleónicas en la Extremadura. La retirada de la provincia se dio mediado Mayo, por Almaraz. La importancia de este combate reside no solo en el modo de cómo se aprovechó una situación favorable al desencadenar una operación asentada en la sorpresa, sino también y sobre todo por la unión en que se llevó a cabo.

Las conquistas de Ciudad Rodrigo y Badajoz se deben en buena parte al enfrentamiento que aquí tratamos. Estas ciudades, constituían dos extraordinarios polos de acción relativos a Portugal y a España por ambas partes.

Al asestar un profundo golpe a las tropas de élite (Girard) del ejercito francés, las tropas comandadas por el General Hill –del que formaba parte el Batallón de Caçadores 6- desempeñaron un papel decisivo en el proceso de expulsión de las tropas napoleónicas de la península.

Al no permitir que el ejercito invasor entrase nuevamente en Portugal, al dificultar la reorganización y reabastecimiento de las fuerzas francesas y al descongestionar de enemigos la región fronteriza entre el Guadiana y el Tajo, el Combate Sorpresa de Arroyomolinos contribuyó a la expulsión definitiva de los franceses de Portugal y posteriormente de la Península Ibérica.”

Para conmemorar esta victoria en el año 1817 fue creada una condecoración militar denominada: Cruz de Arroyomolinos. En el mes de Julio de 1959 el Comandante del Border Regiment (que en 1811 era denominado 34 Regimiento de Infantería Británica) W.A.B. Packenhan, visitó Arroyomolinos con la intención de estudiar y conocer el lugar donde se produjo la Batalla Sorpresa. Packenhan regaló a la Corporación Municipal un escudo (foto) en relieve del Border Regiment en el que se ve el nombre de “Arroyo Dos Molinos” como su principal honor. Junto al escudo, regaló un cuadro representativo de la batalla.

Esta visita, supuso un día señalado e inolvidable para el pueblo. Desde entonces y en repetidas ocasiones, han vuelto a visitarnos representantes y jóvenes soldados ingleses del Border Regiment para conocer el lugar donde se desarrolló este importante hecho.

Por parte de nuestra Corporación Municipal y aprobado en un Pleno Extraordinario realizado el 1 de Junio de 1959 se acordó: “facultar al Sr. Alcalde, para que con los honores y deferencias que se merece el visitante, le reciba y obsequie y en justa reciprocidad, le entregue un recordatorio con la siguiente inscripción:” Hacer constar el reconocimiento de este municipio al Border Regiment del Ejercito de Inglaterra por sus brillantes hechos de Armas, y especialmente por su heroico comportamiento en la victoriosa Batalla librada en estas tierras el 28-10-1811 contra el Ejercito Francés, en la que prestó una importante colaboración a la guerra por la independencia de nuestra Patria”.

La Guerra Civil Española

Dando otro salto en la historia, llegamos a otra guerra, pero esta si cabe aún peor y más humillante que la anterior porque en ella se enfrentaron entre sí los hijos de la misma tierra; La Guerra Civil.
Arroyomolinos, quedó en la Zona Nacional y muchos mozos de la población, se vieron obligados a luchar y morir en esta cruenta guerra.

El hecho más nombrado en el pueblo, fue el conocido como "El Regato de los Muertos". En el seis jornaleros fueron asesinados simplemente por ser considerados simpatizantes de las ideologías republicanas. Esta dolorosa escena, sucedió en la finca La Jarilla junto a un arroyuelo que a partir de ese fatídico día fue llamado " El Regato de los Muertos".

El otro acontecimiento reseñable de este periodo, nos lo describe el escritor Justo Vila Izquierdo en su libro "Extremadura: La Guerra Civil" : Éxodo hacia Medellín.

Sobre las cuatro de la tarde del día 24 de diciembre de 1936, se presentaron en la explanada del castillo cinco hombres, burlando la guardia de las avanzadillas. Eran conocidos por el nombre de "Los invisibles. Tres de ellos eran extremeños, los otros eran voluntarios de las Brigadas Internacionales. Venían actuando en actos de sabotaje por la provincia de Huelva y Badajoz. Aquellos hombres contribuyeron a la organización de los guerrilleros. Desde entonces, muchos de los que estaban en el Potrenque como huidos, fueron instruidos en modernas tácticas guerrillearas que ocasionarán graves daños a los "nacionales". Pero la misión de aquellos cinco hombres, la principal, era pasar aquel pequeño ejercito de guerrilleros, a través de las líneas rebeldes, hasta posiciones republicanas de Medellín y la Serena.

A finales de enero de 1937, las carreteras de Extremadura se llenaron de ronquidos de Fiats, trepidar de Balillas y densas nubes de polvo que levantaban cientos de neumáticos Pirelli. Se trataba de las columnas motorizadas de los generales italianos que marchaban desde el sur, donde habían sido desembarcados, hacia Guadalajara.

Paralelamente, por ferrocarril, siguiendo la línea Sevilla-Mérida-Cáceres, grandes cantidades de material de guerra llegado desde Italia se dirigían hacia Madrid.

Correa y Bautista, con sus respectivos grupos aprovecharon bien las lecciones que les dieron "Los Invisibles". Desde la Nochebuena operaron, dentro de una disciplina de hierro, con mejor armamento y siguieron planes estudiados en sus menores detalles.

A primeros de febrero, los guerrilleros de la Sierra del Potrenque se pusieron en marcha camino de Medellín. Habían decidido llevar a cabo la retirada en tres etapas: de la sierra del Potrenque a la Sierra de la Estena, de esta a la Sierra del Pajar y de aquí a Medellín.

Cuando preparaban los últimos detalles para emprender la marcha, una columna franquista pretendió cercar la sierra. Se entablaron tiroteos entre los fascistas y las avanzadillas guerrilleras. Esto precipitó la marcha. Mientras que los grupos de retaguardia no cedían terreno ante los atacantes, el grueso de la columna llegaba a Sierra Estena. De madrugada, perseguidos por fuerzas de la Guardia Civil y grupos falangistas, emprendieron camino nuevamente, ahora hacia la Sierra del Pajar.

Sin duda, la última etapa sería la más difícil y peligrosa, por cuanto debían atravesar las líneas franquistas situadas en la zona de Santa Amalia. A media noche del 4 de febrero, la columna de guerrilleros cruzó el río Búrdalo. En vanguardia, un grupo avanzó tratando de encontrar los puestos más avanzados de los milicianos del sector de Medellín. A las dos de la madrugada llegaba la columna a Medellín. Pasaron el puente romano sobre el Guadiana doscientos guerrilleros, cubiertos por un escuadrón enviado desde la Comandancia del pueblo. Tras seis meses de resistencia y sabotajes en la retaguardia "nacional", muchos de ellos pasarían a formar parte del XIV Cuerpo de Ejército, cuando éste empezó a formarse como un Cuerpo Guerrillero.

Como en tantos pueblos de la geografía extremeña, lo más destacable de los últimos años, ha sido la emigración. Siendo los años sesenta su periodo más destacado. Cataluña, Madrid y algunos países europeos fueron los lugares que más "molineros/ as" recibieron.


Hoy en día las condiciones de vida han cambiado, esto ha hecho que la emigración prácticamente desaparezca o se reduzca a periodos temporales laborales concretos. En algunos casos, podemos decir que incluso la situación se ha invertido, pues muchos de esos emigrantes de los sesenta y algunas familias jóvenes han vuelto a ganarse la vida a la tierra de sus orígenes.

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Más información sobre la historia de Arroyomolinos en la página web creada por Sara Fragoso Delgado:

"Historia de Arroyomolinos".


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